Artesano ganador del 1er. lugar en el 10º concurso de Alebrijes del Museo de Arte Popular.

Por el agujero que hay en su pecho emanan insectos y, sobre su mano, descansa el corazón. Responde al nombre de “Cihua Yolotl” y es una de las creaciones del artesano Adrián Martínez Aguilar quien, año con año, contribuye a mantener viva la producción de las monstruosas y fantásticas siluetas inventadas por el cartonero Pedro Linares en 1936, los alebrijes.

La literatura es su principal pasión. La reinterpretación de sus lecturas quedó plasmada en sus obras “Libertad”, “Cihua Yolotl”, “Behemot” y “Gog”, que recibieron menciones honoríficas en en diversas ediciones del Concurso de Alebrijes del Museo de Arte Popular. Sin embargo, fue “Magog” quien se llevó el 1er. lugar en octubre 2016, cuando este certamen reunió a más de 200 participantes y 100 mil espectadores en el desfile del Zócalo al Ángel de la Independencia.

“Uno de los grandes aciertos del Gobierno de la CDMX es apoyar este tipo de expresiones al brindarnos espacios tan importantes y emblemáticos como Paseo de la Reforma para exponer nuestro trabajo”, cuenta el también docente de la Escuela de Artesanías del INBA en la que se realiza el Festival Cultural del Artesano en el mes de marzo.

“Esta escuela tiene la misión de impartir prácticas antiguas como grabado, textiles prehispánicos, ebanistería y cerámica para conservar los procesos artesanales mexicanos. Aquí, los estudiantes tienen la oportunidad de crear desde la nada, pues aprenden a crear su materia prima y sus propios talleres. La Red de Fábrica de Artes y Oficios (FAROS) es uno de los mercados laborales que tienen los alumnos una vez que salen de aquí”.La cartonería es la principal técnica artesanal de la Ciudad de México. Al trabajar en equipo en la creación de alebrijes y al impartir talleres en el Museo de Arte Popular (donde apoya a los artesanos a encontrar distintos tipos de ingreso económico), Adrián preserva la tradición que se remonta a la época del Virreinato –con el trabajo de los juderos y de los creadores de piñatas–, e incentiva a los estudiantes “a defender su trabajo con argumentos, pues los artesanos somos creadores de ideas, de piezas únicas”.