Uno de los artistas urbanos más importantes del mundo trajo a la CDMX sus pinturas monumentales.

Gracias al arte urbano, las calles de la CDMX se han convertido en galerías abiertas y espacios de reflexión que no sólo transforman el entorno, también mejoran la forma que la gente se relaciona con el espacio público.

Reconocido por sus pinturas tridimensionales sobre pavimento, el trabajo del artista alemán Edgar Mueller se caracteriza por generar una ilusión de profundidad tan impresionante que parece transportar a cualquiera a escenarios en mundos paralelos. ¿Cómo logra este efecto? Con el uso de la perspectiva anamórfica: “Una técnica muy antigua, de 400 o 500 años. Se usaba con los techos de las iglesias y ahora yo la utilizo en el suelo” cuenta el artista urbano.

Todo empezó a los 16 años en Geldern, una pequeña ciudad al noroeste de Alemania. Ahí, ganó su primer concurso de arte urbano que consistió en reproducir una obra maestra clásica sobre el concreto. Desde entonces, un elemento se hizo imprescindible para crear: el contacto con el espectador. “He tratado de hacer mi arte como un estudio abierto para la gente, así pueden ver el proceso. Cuando estoy solo, casi no pinto porque extraño el contacto con las personas en el espacio público. No sé cómo explicarlo, de algún modo, cuando la multitud me rodea, influencia la pintura que estoy realizando”.

El Monumento a la Revolución y la Puerta Monumental de Leones en el Bosque de Chapultepec son las dos sedes en la CDMX que el artista eligió para plasmar su obra. Su trabajo es influenciado por la ciudad en la que pinta y en México son los colores "muchos colores. Pero también la mentalidad positiva de la gente, el contacto que tienen unos con otros”. La ubicación específica donde desarrolla su labor creativa también contribuye mucho, ya que le interesa lograr una imagen total, en donde su pintura y el espacio que la rodea queden integrados.


Edgar Mueller en la CDMX. Monumento a la Revolución y Puerta Monumental de los Leones. Entrada libre.