El director de Design Week México nos cuenta sobre el importante nombramiento que obtuvo la CDMX como "Capital Mundial del Diseño 2018"

Para él, la creatividad y el diseño son agentes que contribuyen al desarrollo social. Hace siete años, esta visión lo llevó a fundar una de las plataformas que hoy colocan a la CDMX bajo el reflector mundial de las industrias creativas: Design Week México (DWM).

En una semana, DWM presenta diversos eventos y actividades para promover la cultura del diseño no sólo entre arquitectos, diseñadores o estudiantes, también para el público en general interesado en las prácticas innovadoras. Esta plataforma se desarrolla en grandes capitales del mundo, como Milán, Londres, Nueva York y Buenos Aires. En México se realiza desde hace siete años y, en 2015, fue pieza importante para postular a la Ciudad de México como candidata en el World Design Capital (WDC).

“Los grandes pasos se dan a través de las colaboraciones y del trabajo en equipo. En 2015, junto con el Gobierno de la Ciudad de México, ganamos la designación de ‘Capital Mundial del Diseño 2018’ (WDC por sus siglas en inglés) para la CDMX. Es la primera vez que una urbe de América recibe este nombramiento tras competir con localidades como Tokio, Toronto o Brasil”.

Pero, ¿cómo impacta el diseño en la vida cotidiana? Como asegura el arquitecto de profesión, “el diseño lo es todo”. Por ejemplo, un viaje en transporte público. “La tarjeta de Metrobús es diseño gráfico y tecnológico, pues se integra con Metro y Ecobici; el diseño de la estación, es arquitectura; la ergonomía de los asientos, diseño industrial… Nosotros apoyamos a los especialistas encargados de que las cosas sean funcionales, sustentables y estéticas, pues a través del diseño se puede rehabilitar el espacio público y, así, mejorar la calidad de vida de las personas”.

En México, la industria creativa va en ascenso. “Éste es un término que se originó en Inglaterra y permite tomar una idea y transformarla en un producto que genera empleos. Algunas economías creativas, son: la arquitectura, el diseño gráfico e industrial y los videojuegos. A través del diseño se pueden mejorar desde parques –espacio público– hasta herramientas de movilidad que impactan en la calidad de vida. ¿Quién se beneficia con el diseño? Nos beneficiamos todos”, asegura Cabrero.

“Desde 2009 producimos contenidos y apoyamos desde el territorio creativo para que los diseñadores mexicanos tengan un trampolín para exportar su trabajo. Con los museos generamos puntos de reflexión y proyectos de piezas inéditas, interesantes para la gente joven. Asimismo, hacemos colaboraciones con universidades, profesionales y galerías. DWM es para todo el público, no es necesario ser un experto para disfrutarlo”.

En su 8ª edición (5 al 9 de octubre), DWM recibe como país y estado invitados a Alemania y a Jalisco, respectivamente. “Organizamos exposiciones y eventos de alto perfil dedicados al diseño con expertos de renombre nacional e internacional. Durante una semana abrimos el diálogo entre profesionales, estudiantes e interesados en explorar las posibilidades que la cultura del diseño aporta al futuro. Nuestra ciudad tiene todo para competir a nivel mundial; por algo fue elegida como ‘Mejor destino turístico para visitar en 2016’. Valorémosla”.