El color azul violáceo que adorna a la ciudad es una señal inequívoca de que la primavera ha llegado. Provenientes de Brasil, estos árboles son los protagonistas de un largo listado de anécdotas que buscan identificar su arraigo en la CDMX. 

La más famosa y documentada llega hasta a Tatsugoro Matsumoto, un inmigrante japonés que arribó a América Latina con los conocimientos ancestrales de la jardinería y la botánica de su país.

Debido a sus habilidades, se convirtió en el experto predilecto de las familias adineradas durante el porfiriato al construir y embellecer jardines para residencias de la colonia Roma, Coyoacán o Pedregal, e incluso arreglar espacios verdes en el Castillo de Chapultepec.

 En los años veinte, Matsumoto, a través del Ministerio de Relaciones de Japón, aconsejó al gobierno mexicano plantar jacarandas pues sus características, aunadas al clima de la ciudad, serían garantía de su supervivencia. 

A casi un siglo de su llegada, la visión y el talento de Matsumoto permitió que la jacaranda sea la figura central de nuestro hanami urbano (tradición japonesa que consiste en la observación de flores).

Da un paseo en la CDMX y disfruta de este atractivo turístico.