Locomotoras e historia son parte de este museo. ¡Conócelo!

Una caminata por las calles de nuestra ciudad promete ponernos frente a algún vestigio de su rico pasado. A pocas cuadras de la Basílica de Guadalupe se halla la estación ferroviaria más antigua que sobrevive en la Ciudad de México: La Villa. Fue construida en 1907 y alberga, desde 2006, al Museo de los Ferrocarrileros. 

Reciben al público visitante dos locomotoras como las que corrían junto a los búfalos conquistando grandes llanuras en las películas de vaqueros. Sin embargo, las máquinas que aquí reposan tenían otra misión: comunicar a la Ciudad de México con el puerto de Veracruz y así acercar el mar a la capital de nuestro país.

En su interior se observa la colección de objetos —como boletos de tren, máquinas de vapor, uniformes, herramientas y una inmensa cantidad de fotografías— que reconstruye la marcha sobre rieles de un pedazo importante de la historia de la movilidad mexicana.

Desde los tiempos en que venían los tanques cargados de pulque hasta la más reciente modernización de la estación Buenavista, de los tranvías y del Metro, el museo no olvida subrayar la relevancia de los personajes de carne y hueso que daban vida a los trenes, los ferrocarrileros, quienes festejan su día cada 7 de noviembre.

 Este lugar es una espléndida manera de conocer las luchas que libraron los trabajadores del gremio en la defensa de sus derechos. Además, el Museo de los Ferrocarrileros también es sede de festivales culturales y cuenta con un cineclub.

Museo de los Ferrocarrileros. Alberto Herrera esq. con Hidalgo y Aquiles Serdán, Aragón la Villa, Gustavo A. Madero. Martes a domingo 9 am a 5 pm. Entrada libre.