Sin repetir diseño alguno, por 50 años consecutivos ha diseñado el alumbrado decorativo del Centro Histórico que se coloca en las Fiestas Patrias y en la época decembrina

Su estudio permanece intacto desde 1967: un escritorio repleto de libros de arte, pinceles, lápices, colores, hojas de distintas texturas y un estéreo que reproduce las mejores composiciones de Tchaikovsky. En este lugar, Raúl Medina Chirino ha creado los diferentes modelos de mosaicos luminosos que llenan de vida a la plancha del Zócalo en los meses de septiembre y diciembre.

Estudió Dibujo Publicitario en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM y, a los 22 años, se unió a la Dirección de Alumbrado Público de la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México. “Aunque mi plan de vida era otro, acepté ser el diseñador de las luminarias decorativas. Me enamoré tanto de este trabajo que, sin darme cuenta, estoy celebrando 50 años de servicio”.

Por temporada (fiestas patrias e invierno), Medina Chirino elabora entre 15 y 20 bocetos a lápiz de los cuales solamente uno será montado en los edificios que rodean la plancha del Zócalo. Los diseños son trazados a una escala mayor para luego convertirse en estructuras metálicas forradas de festón y escarcha de colores. “En 50 años de trayectoria nunca he repetido un diseño; para instalar los mosaicos luminosos sobre las fachadas de los edificios, se necesitan 10 días y 111 personas”, asegura.

Para la conservación del medio ambiente, el Gobierno de la CDMX cambió las bombillas  –que eran pintadas a mano– por focos LED multicolor para reducir hasta un 90% del consumo de energía.

En diciembre 2016, el Zócalo de la CDMX fue decorado con diseños de flores de Nochebuena, velas, piñatas y esferas; además, un farol navideño de 4 mil 500 focos LED y con una dimensión de 14 m de largo por 8 m de ancho adornó la calle 20 de Noviembre.

Por su dimensión y trazo, el alumbrado decorativo del Centro Histórico dota de identidad a la CDMX y proyecta su imagen en el mundo. “En una tienda de París, Francia, encontré una tarjeta postal con la fotografía del alumbrado navideño. Es una gran satisfacción el saber hasta dónde puede llegar tu creatividad y esfuerzo; no importa que la gente no sepa quién soy, me gusta ser anónimo”.