Por 49 años consecutivos ha diseñado –sin repetir boceto alguno– el alumbrado decorativo del Centro Histórico que se coloca en la época decembrina

Su estudio permanece intacto desde 1967: un escritorio repleto de libros de arte, pinceles, lápices, colores, hojas de distintas texturas y un estéreo que reproduce las mejores composiciones de Tchaikovsky. En este lugar, Raúl Medina Chirino ha creado los diferentes modelos de mosaicos luminosos que llenan de vida a la plancha del Zócalo en la época decembrina.

Estudió Dibujo Publicitario en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM y, a los 22 años, se unió a la Dirección de Alumbrado Público de la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México. “Aunque mi plan de vida era otro, acepté ser el diseñador de las luminarias decorativas. Me enamoré tanto de este trabajo que estoy próximo a cumplir 50 años de servicio”.

Por temporada (fiestas patrias e invierno), Medina Chirino elabora entre 15 y 20 bocetos a lápiz de los cuales solamente uno será montado en los edificios que rodean la plancha del  Zócalo. Los diseños son trazados a una escala mayor para luego convertirse en estructuras metálicas forradas de festón y escarcha de colores. “En 49 años de trayectoria nunca he repetido un diseño; para instalar los mosaicos luminosos sobre las fachadas de los edificios, se necesitan 10 días y 111 personas”, asegura.

Para la conservación del medio ambiente, el Gobierno de la CDMX cambió las bombillas  –que eran pintadas a mano– por 6,500 focos LED multicolor para reducir el 81% del consumo de energía.

En diciembre 2016, el Zócalo de la CDMX será decorado con diseños de flores de Nochebuena, velas, piñatas y esferas; además, un farol navideño de 4,500 focos LED y con una dimensión de 14 m de largo por 8 m de ancho adornará la calle 20 de Noviembre.

Por su dimensión y trazo, el alumbrado decorativo del Centro Histórico dota de identidad a la CDMX y proyecta su imagen en el mundo. “En una tienda de París, Francia, encontré una tarjeta postal con la fotografía del alumbrado decembrino. Es una gran satisfacción el saber hasta dónde puede llegar tu creatividad y esfuerzo; no importa que la gente no sepa quién soy, me gusta ser anónimo”.