Dos pequeños escarabajos son la pieza del mes de diciembre en el Museo de Historia Natural

Pacía un toro en una pequeña isla y dos escarabajos se alimentaban de su boñiga. Llegado el invierno, uno de ellos dijo al otro que iba a cruzar el mar a fin de que su compañero tuviera suficiente alimento, mientras él pasaría el invierno en tierra firme. Agregó que si encontraba comida en abundancia le traería a él también.

Cuando el escarabajo llegó al continente, encontró en él muchas y frescas boñigas, por lo que se estableció allí y se alimentó abundantemente. Pasó el invierno y volvió a la isla. Al verle su compañero gordo y saludable, le reprochó que no le hubiera llevado nada de lo prometido. 

—No me culpes a mí —repuso—, sino a la naturaleza del lugar, porque se puede encontrar con qué vivir en él, pero es imposible alzar vuelo con tanta carga.

Esopo (620 – 564 a.C.)

Moraleja: Siempre encontrarás supuestos amigos muy buenos para adular y prometer, pero no pasan de ahí, negándose a la hora real, de hacer un favor.


Descubre el interesante mundo de los escarabajos peloteros o toritos del estiércol (Phanaeus mexicanus) que no sólo son capaces de sobrevivir al estiércol, sino que se alimentan de él. El Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA), te invita a que conozcas en diciembre a los escarabajos peloteros en el Museo de Historia Natural (MHN).

Los escarabajos son una variedad de insectos con un aspecto colorido, pero comportamiento desaseado, que enseñan una gran lección biológica y de vida. Vuelan preferentemente al mediodía para encontrar su alimento y al encontrarlo escarban un túnel en la tierra para guardar su comida, conservarla húmeda pero lejos de las moscas.    

En el periodo de reproducción, la hembra corta un pedazo de estiércol para empujarlo hasta 11 metros con sus patas traseras y forma una bola que funciona para atraer al macho, con fines reproductivos.  De este modo, hembra y macho podrán excavar una galería y empacar el alimento para sus crías.

El túnel situado a 20 o 30 cm de profundidad funciona como madriguera donde la hembra construye una celda en cuyo fondo esconderá una bola de estiércol con un huevo que cubrirá con tierra para protegerlo. Luego buscará insumos para construir otros nidos. 

Así, la larva al nacer se alimentará con esa bola de alimento dejada por sus padres y una vez transformada en adulto, llegará a la superficie para continuar su ciclo de vida.

Visita el Museo y disfruta los fines de semana de las narraciones que se realizan frente a la pieza del mes, seguro te aprenderás muchas lecciones de vida.

El Museo de Historia Natural se encuentra en la 2ª Sección del Bosque de Chapultepec, abre sus puertas de martes a domingo, entre 10:00 y 17:00 horas.