Judith y Lol Kin han visto a la CDMX convertirse en una ciudad de respeto e igualdad. Entrevista al primer matrimonio LGBTTTI de la Ciudad de México

Lol Kin y Judith fueron la primera pareja del mismo sexo en casarse y gozar del derecho al matrimonio civil en el —entonces llamado— Distrito Federal. Formadas en la sociedad civil, ambas han presenciado los cambios de la CDMX en materia del reconocimiento de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersexuales (LGBTTTI). 

Además de activista, Judith es maestra en Derechos Humanos y teóloga, mientras que Lol Kin es defensora de los derechos humanos y recientemente fue nombrada por el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera como miembro del equipo redactor de la Constitución Política para la Ciudad de México.


¿Cómo se conocieron y cómo llegaron a tomar la decisión de ejercer el derecho al matrimonio civil?

Judith: Lol Kin y yo nos conocimos en 2001. Ella era una activista incipiente en el tema de la defensa de los derechos de gays y lesbianas. Durante esos años coincidimos en movimientos, marchas, mítines y plantones a los que ella me invitaba. Comenzamos a ser novias en 2003 y pronto nos fuimos a vivir juntas. Firmamos nuestra sociedad de convivencia en 2007, pero [eso] no bastaba. No queríamos quedarnos sólo con eso. 

Un día me descubrí como persona de esta ciudad, que cumplía con todos los preceptos sociales, culturales y familiares y, sin embargo, no tenía todos los derechos. Para este momento, Lol Kin y yo ya vivíamos juntas, pero un día llegué a casa y ella estaba inconsciente. La llevé a un hospital privado, ingresó en urgencias, me preguntaron quién era yo y la respuesta fue que sólo una persona de su familia podía firmar como responsable. Para ingresarla me hicieron firmar un pagaré donde me comprometía a cubrir los gastos médicos, pero a pesar de ésto yo no podía tomar decisiones por ella. Tuvimos que esperar a su familia, ya que yo no tenía un vínculo familiar reconocido. 

Con la ley [del matrimonio igualitario], el estado reconoce que somos familia y eso es una gran diferencia. Tal vez la gente no tiene la menor idea de lo que eso significa, pero en materia de derechos y en momentos cruciales de la vida, tener ese vínculo de reconocimiento estatal es la diferencia, incluso entre vivir o morir, y no sólo en lo individual, sino en lo social, en lo económico y, evidentemente, en lo público.

Por eso defendimos con claridad y contundencia el matrimonio civil igualitario para parejas del mismo sexo y hoy gozamos de los resultados. 

¿Cómo fue el proceso para obtener el derecho al matrimonio civil igualitario y en la evolución de los derechos LGBTTTI?

Lol Kin: Todo comenzó desde las organizaciones de la sociedad civil, empujando la propuesta en 2009 dentro de una agenda político-social impulsada dentro de la Asamblea Legislativa. Para darle avance a nivel legislativo, entendimos que parte de lo complicado era cambiar los prejuicios por argumentos. Fue un proceso relativamente rápido; en septiembre se presenta la propuesta y en diciembre se aprueba. Le dimos acompañamiento al tema hasta el momento en que la SCJN determinó que era un tema de derechos humanos.

Judith: En 1979 yo tenía 15 años y me enamoré por primera vez, en ese entonces no había lugares para lesbianas y homosexuales. Ser lesbiana y homosexual en nuestra sociedad era cargar con un estigma. El orgullo al que se refieren en la marcha del orgullo gay es ese valor humano que te empuja a levantar la cara y decir: no tengo nada que esconder porque lo único que me diferencia es que amo a una persona del mismo sexo. Ese orgullo ha venido caminando, creciendo y alcanzando dimensiones muy importantes en esta ciudad


¿Ha evolucionado el tema del matrimonio igualitario desde su reconocimiento en 2010?

Lol Kin: Desde luego, la ciudad de México ha cambiado drásticamente desde 2009. Es una ciudad donde la libertad y el respeto están garantizados en la legislación. Estamos aprendiendo, pero estoy absolutamente segura que la discusión y este avance que vimos en la ciudad ha servido para detonar la discusión en todo México.

Cuando se aprobó la ley, comenzamos a organizar matrimonios colectivos. Recuerdo el primero donde fueron 32 parejas y había parejas de otros estados que venían a ejercer su derecho por primera vez. Venían a la Ciudad de México para obtener un derecho y luego poder volver a su ciudad para hacerlo valer.

La Ciudad de México es otra ciudad. Si tú la vez, pareciera que el matrimonio igualitario ha estado ahí siempre. Ya no es un tema de guetos, ya no es algo que tengas que cuchichear y vivir solamente en tus cuatro paredes. Me parece por supuesto ha servido no solo para garantizar derecho sino también para transformar la cultura.

Y esto depende en gran medida del compromiso que ha habido por parte del Jefe Gobierno. El Jefe de Gobierno ha sacado a la política del clóset, porque no es alguien que palomea el tema y manda a alguien a cubrirlo, sino que él va, se para y habla del tema, hace los matrimonios colectivos y da certezas. Eso es lo que hace que el resto de su equipo y de la gente de gobierno entienda que es un tema de respeto que llegó para quedarse.


¿Cuál es su consideración sobre el matrimonio civil tras 6 años estar casadas?

Judith: Mucha gente cree que el matrimonio sirve para consolidar el amor, pero no, la consolidación del amor se hace entre dos. Un papel no te hace ni más, ni mejor, ni bueno, ni malo. Eso se trabaja y se hace todos los días. El matrimonio es altamente recomendable cuando hay un patrimonio que proteger, cuando hay futuro que construir, cuando hay que garantizar en el presente viendo hacia el futuro, para eso sirve el matrimonio. Te puedes casar enamorado o no, siempre cuando quieras y puedas garantizar eso: un patrimonio o un futuro. El amor depende de la pareja y nos ha ido muy bien. Como en todo, siempre hay buenos y malos momentos pero yo, en lo personal, cada día disfruto despertar junto a ella, caminar junto a ella, esperarla en la tarde, verla por la noche. Ha sido muy fructífero. La he visto crecer muchísimo, yo he crecido a su lado y compartir la vida es lo más bello que me puede pasar. Pero tener esta la certeza de que pase lo que pase, nuestro patrimonio en igualdad de circunstancias, va a estar garantizado y lo vamos a conservar es un gran logro.


"El matrimonio civil igualitario no sólo cambió la vida de dos personas, cambió la vida de un país. Modificamos dos renglones de un Código Civil local pero le dimos un 'terremoto' al país y ahora vamos avanzando."