Jesús Clemente Noguerón es ex luchador profesional, conocido en el gremio luchistico como “Flama Dorada”, y lleva 44 años como fabricante de máscaras.

La Lucha Libre en México es un deporte que se distingue mundialmente, motivo de orgullo y tradición para todas y todos los capitalinos en la Ciudad de México, reconocida en julio de 2018 como Patrimonio Cultural Intangible por el actual Jefe de Gobierno, José Ramón Amieva Gálvez.

Dentro del orgullo de este reconocimiento, los actores principales son las y los luchadores, artistas deportivos que cautivan a todo público con sus técnicas en llaves, lances y su forma de atraer misticidad al escenario, además de sus atributos físicos y su manera de vestir.

Asimismo, uno de los rasgos esenciales de cada luchador y que forma identidad a cada uno, porque “los transforma en una nueva persona”, así como lo menciona Jesús Clemente, es su máscara.

En entrevista con Jesús Clemente Noguerón, un apasionado por los cuadriláteros, ex luchador, reside en la Ciudad de México donde actualmente confecciona sus máscaras para luchadores nacionales e internacionales.

Conoce la historia y tradición de uno de los personajes icónicos de la lucha libre de los años 80, el luchador “Flama Dorada”:

Entre las cuerdas, competía el equipo de luchadores con el mismo nombre, Flama Dorada; Jesús Clemente era el principal. Sin embargo, el oficio de fabricar máscaras lo llevaba a cabo desde antes de interesarse en ser un contendiente en el ring.


  J: Agradeciendo su aporte a la lucha mexicana, puede decirnos ¿cómo fue que se inició en la fabricación de máscaras?

Inicié por la curiosidad de ver cómo las fabricaba mi papá. Me nació la inquietud de inventar una y la hice, ahí comenzó todo y no lo he dejado hasta la fecha. La primera máscara que hice tenía los ojos de Kung Fu, la boca de El Santo, una “M” de Mil Máscaras, entre otros distintivos de luchadores de esa época.

  J: ¿Cuál es el proceso, paso a paso, de la fabricación que realizas para una máscara?

En sí, considero que son 4 pasos: el primero es darle forma con la tela a ambas caras del rostro, después las tapas o gajos; el segundo es unirlas con una cosida en máquina --- aquí se va dando una forma determinada del rostro---; el tercero es colocar los detalles que la o el luchador me pidió que llevara su máscara; y el cuarto es si se agregan o no sus aplicaciones en charol. 

El tiempo de fabricación depende mucho del diseño, me tardo un aproximado de 2 o 3 horas.

  J: ¿Cuáles tipos de máscaras son las que realiza?

Principalmente, las hago para profesionales, luchadores estrellas, preliminaristas… pero también disfruto de hacerlas para amateurs, niñas y niños.

En cuanto a los materiales que se utilizan, hay infinidad de ellas; por ejemplo, las que llaman “de chupón”, que tienen un resorte debajo de la barba; las completas, tipo bikini; las tradicionales con agujetero, siendo las más populares y las que más me solicitan.

  J: ¿Cuáles son las principales ciudades del mundo a las que has vendido tus máscaras?

Han sido muchos países, los que destacan más serían Japón, Estados Unidos, Inglaterra, Panamá, además de ciudades como Berlín, ahí me pidieron diseños muy especiales.

También, por conocidos dentro de este ámbito me han contactado de muchos lugares, un ejemplo de ello son los EE UU porque hay muchas plazas en las que se encuentran mis máscaras.

Jesús platica con una gran emoción cómo se originó su nombre luchistico de “Flama Dorada”, él menciona que “es curioso, surgió un día que fui de campamento y mientras estábamos todos en la fogata, una chica comentó “las flamas se ven doradas”, de ahí se me quedó muy grabada esa expresión, posteriormente, lo usé para mi nombre como luchador”. 

Desde ese momento, inició el seudónimo del característico luchador originario de Tláhuac, que en el ring peleaba con mallas, calzón, muñequeras, zapatillas y una máscara, en su totalidad roja, y en los costados de los ojos tenía unas pequeñas flamas de color amarillo, que emulan a esas llamas doradas que una noche, él apreció.

  J: En tu experiencia, ¿puedes decirnos cuál es la importancia que tiene la máscara para el luchador que la usa?

Tiene una parte mística, ya que puedes cubrir tu rostro, tu identidad como persona, y no saber quién está detrás de esa identidad; ya que puede ser tu vecino y no saber que practica este deporte. Ese es el plus que la da la máscara al luchador actual.

Muchas veces la máscara le da un significado sentimental hacia el que la porta, porque se puede decir que es su segunda piel, se viste de luchador y, al usarla, los transforma en una nueva persona.

  L: ¿Cuál fue la primera máscara que hiciste? y ¿cuál es la más significativa para ti?  

Todas las máscaras para mí tienen un valor, no tengo una que signifique más. Ya sea diseñada para un luchador profesional o un amateur, absolutamente todas tienen una importancia grande.

  L: ¿A qué personajes reconocidos de la lucha libre en México les has hecho máscaras?

A La Parka, Octagón, Alebrije, Máscara Sagrada, Los Villanos, Blue Panther, ha sido una infinidad de máscaras que he hecho para luchadores.

  L: Para crear alguna máscara, ¿has tomado de inspiración a la Ciudad de México?

Hubo un luchador en los años ochenta que luchaba como “El Centenario”,  él me pidió un diseño acorde a su nombre y tomé como inspiración el Ángel de la Independencia, plasmándole éste en la parte frontal de su máscara. Esa sería la única en la que he tomado a la Ciudad de México como inspiración.

  L: ¿Qué opinas de que ahora la lucha libre sea considerada Patrimonio Cultural Intangible en la Ciudad de México?

Es algo que se venía buscando desde hace mucho tiempo, y es importante que se haya logrado porque es un deporte popular, atrae bastante a las personas de todos los niveles socioeconómicos en todas sus funciones luchisticas.

  L: ¿Qué representa para ti que la lucha libre sea parte fundamental del Patrimonio Cultural Intangible de la ciudad?

¡Es un orgullo saber que es Patrimonio Cultural Intangible de la ciudad! Y yo, como fabricador de máscaras, como parte de esa historia, es muy importante que se le haya dado ese valor histórico a la Lucha Libre de México, ya que es catalogada como la mejor del mundo.

Con esto, personas dentro del país y extranjeras, sabrán que la Lucha Libre tiene una distinción y orgullo que, como fabricante de máscaras y ex luchador, seamos reconocidos a nivel internacional.

La máscara, una pieza invaluable para la historia luchistica y, la Lucha Libre mexicana como Patrimonio Cultural Intangible de la CIudad de México, son parte de nuestras ricas e inmensas tradiciones en el país, las cuales nos dan una identidad única en el mundo. ¡Te invitamos a preservar y a disfrutar orgullosamente del deporte de los pancracios!